domingo, 14 de junio de 2009

MANIFIESTO ECOLÓGICO - POLÍTICO




Para nadie es un secreto que la contaminación en Venezuela ha llegado a los niveles de ser observables diariamente en diversos lugares del país; montones de basura, aire y aguas contaminadas, demuestran que la crisis existencial del venezolano trasciende cualquier ideología.


MARCIAL BARRIOS

Por tal motivo el miembro del Movimiento Ecológico de Venezuela debe estar al tanto en advertir, que el compromiso con la ecológica no puede abrigar a entusiastas miedosos ni disfrazados, porque es un compromiso que choca con los intereses de fuertes grupos públicos y privados. Es importante observar que el planteamiento de una nación con principios ecologistas debe ir a los inicios del ciclo de producción de las cosas, y para tal fin el ambientalista debe tener presente que es necesario desarrollar los principios de armonía con todos los ciudadanos, ONG y entes que participen en la preservación del medio ambiente.
Es por esto que no pueden existir personajes disfrazados de ecologistas, porque sería continuar con la gran traición al planeta que nos da abrigo y comida.
Ante las agresiones civiles, públicas y privadas así como el complot de seres inescrupulosos que promueven el consumo de sustancias y productos nocivos para el planeta y por ende para la humanidad, en la aplicación de políticas abyectas, es determinante replantear con urgencia:
1. Los medios de producción, para poder entender desde el origen del producto el impacto que pueda tener en el ambiente y evitar la creación de productos que no sean estrictamente necesarios para el consumo humano de orden no contaminante.
2. Los medios de distribución, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen por el descontrol en los transportes de productos.
3. Los hábitos de consumo, para a través de la educación masiva impartir las directrices necesarias para evitar el consumo innecesario y tener conciencia de que causas contaminantes tiene cada producto que pasa por nuestras manos en el medio ambiente.
4. La planificación demográfica; impostergable para reformular el crecimiento descontrolado de la humanidad que hoy a comienzos del siglo XXI, en Venezuela, se expande de forma aberrante, por la carencia de políticas de planificación demográfica por parte de los gobiernos de los últimos 30 años. La planificación demográfica debe partir del respeto al ambiente y con el objetivo de potenciar zonas verdes, así como el rescate de las zonas de bosques que han sido destruidas y que pertenecían a las fuentes hídricas de nuestro territorio.
5. Los desechos sólidos; deben ser considerados una fuente de aprovechamiento para el desarrollo humano en corresponsabilidad con la biodiversidad existente, con la política de “todo producto debe ser reciclado”.
Como se puede observar los puntos anteriores requiere de hombres y mujeres dispuestos a un cambio real, a desprendernos de la era de la contaminación y el consumismo irracional que sin duda traerá infinitos conflictos con muchos seres humanos que hacen vida de esta manera.
Es por esto que se necesita personas valientes, más que nacionalistas, que defiendan la salud del territorio donde se vive, con capacidad de crítica y de aceptación de nuestros errores, porque, al fin y al cabo, nadie nació ecologista en esta tierra, pero si podemos comenzar a actuar con consciencia verde.

lunes, 1 de junio de 2009

REFLEXIÓN SOBRE EL DÍA DEL AMBIENTE






Venezuela vive de la “exportación” de gases de efecto invernadero si lo vemos del punto de vista ecológico, seríamos los Poncio Pilatos de la naturaleza, sino asumimos como nuestros, los gases que también se producen gracias a nuestros hidrocarburos fuera de Venezuela.
MARCIAL BARRIOS

Hablamos de Ecología, de los daños al planeta, de que existen maneras para cambiar e inclusive se han logrado crear los derechos humanos de orden ambiental. Artículos de la Constitución y la Ley Orgánica del Ambiente, nos muestran los derechos y deberes humanos.
Quizás el concepto de ver al hombre como el centro de los derechos ha sido el gran error, los derechos deben partir de la concepción de incluir “el derecho de la naturaleza a no ser depredada por el humano” los derechos deben partir desde el concepto de respetar la vida en todas sus dimensiones como el único baluarte para comenzar a cambiar las acciones humanas.
La vida de cualquier ser de la tierra, del reino vegetal o animal debe ser considerada como la muralla infranqueable para detener las fuerzas destructivas del ser humano.
Sabemos que en Venezuela más del 1,2% de los bosques están siendo talados y el 0,2% que equivale a unos 11 mil kilómetros cuadrados, caen degollados por las sierras en el Amazonas.
Sabemos que gran cantidad de los desechos de la población van directamente a contaminar ríos que muchas veces son la fuente del agua que se consume en las poblaciones.
Sabemos que los desechos sólidos, pinturas, plásticos y demás contaminantes terminan en el Mar Caribe de la costa venezolana.
Sabemos eso y mucho más, pero pareciera que es un tema para hablar y no para actuar, políticos sacan partido del discurso, mientras vemos como se secan los ríos, se derrite nuestro único glaciar en Mérida.
Si no lo sabía, ya hoy lo sabe, predicar el cambio hacia el verdadero respeto al ambiente es más que una opción, una necesidad impostergable.
Replantear el diseño económico, y la planificación de ecourbanizaciones que sean preservadoras del ambiente es el camino, no importa de qué color político tenga teñido el corazón, es la reflexión como ser de este planeta, mas allá de cualquier mezquindad o filosofía siempre estará el frescor de la sombra del árbol, la alegría de un lugar con peces, la esperanza de unas guacamayas volando al atardecer. Todo en lo absoluto depende de cuánto en realidad quieras tu tierra.
Lamentablemente la dirección desarrollista que llevamos en nuestro país es incompatible con una civilización que busque el equilibrio con el ambiente, es trágico observar como las personas organizadas para realizar invasiones destruyen sin ningún resquemor, eliminando la vida de miles de seres vivos y alterando el ecosistema. De igual forma las políticas inconclusas y las omisiones ante las alteraciones causadas por las petroleras, la minería y las demás explotaciones que le dan la vida económica a la población venezolana.
Es una paradoja decir que en Venezuela se lucha por la ecología cuando somos un país explotador de hidrocarburos y también contribuimos con el consumo de combustibles y la cuota de gases de efecto invernadero (GEI) para el mundo, en pocas palabras; somos exportadores de GEI y vivimos de eso. Seriamos el Poncio Pilatos de la naturaleza, sino asumimos como nuestros los gases que también se producen gracias a nuestros hidrocarburos fuera de Venezuela.