jueves, 2 de noviembre de 2017

Emigrantes ambientales, desplazados por el cambio climático

https://hablandoenvidrio.com/emigrantes-ambientales-desplazados-por-el-cambio-climatico/amp/

Es probable que te cueste situar el archipiélago de Kiribati en un mapa. En apenas unos años será todavía más difícil ya que desaparecerá bajo las aguas del océano Pacífico, debido a la subida del nivel del mar provocada por el deshielo de los polos. El cambio climático hará que los 105.000 habitantes de este pequeño estado de la Micronesia pierdan su casa y tengan que desplazarse a zonas en tierra firme.
Lamentablemente, Kiribati no es el único ejemplo. Según las Naciones Unidas, más de 26 millones de personas son desplazadas forzosamente de sus territorios debido a desastres naturales o fenómenos climatológicos extremos, lo que equivale a una persona desplazada por segundo. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) estima que el calentamiento global podría empujar al exilio a 1.000 millones de personas en las próximas décadas.
emigrantes ambientales
Supervivientes del Ciclón Nargis (2008) en las ruinas de su casa en War Chaun, una población de Myanmar. Fuente: ACNUR.
El término emigrante ambiental o refugiado climático se refiere a las personas obligadas a emigrar o ser evacuadas de su región de origen por desastres climáticos rápidos, como terremotos o tsunamis, o a largo plazo, como sequías, desertificación, subida del nivel del mar. Desastres como las sequías en Somalia del 2011, las inundaciones en Pakistán entre 2010 y 2012, o el terremoto en Nepal del 2015, han dejado grandes cantidades de personas sin refugio, agua limpia y suministros básicos.
La Organización Internacional para las Migraciones clasifica a los refugiados climáticos en tres categorías:
  • Inmigrantes por emergencia ambiental: personas que huyen temporal o de forma definitiva debido a un desastre ambiental o a eventos ambientales bruscos como terremotos, tsunamis o huracanes.
  • Inmigrantes forzosos ambientales: personas que tienen que abandonar debido al deterioro de las condiciones ambientales, como la deforestación o el deterioro del litoral marino.
  • Inmigrantes inducidos por el medio ambiente: personas que dejan sus hogares para evitar posibles problemas futuros de subsistencia, por ejemplo aquellos amenazados por la desertificación.
emigrantes ambientales
La sequía de 2006 en la provincia afgana de Jowzjan provocó que la tierra fuera incapaz de producir. Fuente: ACNUR.
emigrantes ambientales
Zonas particularmente vulnerables a los cambios climáticos.
Cuando hablamos de emigrantes climáticos es frecuente asociarlos a países en vías de desarrollo. Es así en la mayor parte de los casos, sobre todo cuando hablamos de zonas costeras de Asia. No obstante, este tipo de desplazamientos humanos empiezan a afectar a países más ricos como China e incluso Estados Unidos, como muestran los desplazados por el huracán Katrina en 2005.
El acuerdo de París de 2015 plantea la creación de un Fondo Ambiental, dotado con 100.000 millones dólares hasta 2020, por el cual los países ricos se obligan a financiar acciones para reducir las emisiones, favorecer la adaptación al cambio climático y compensar las pérdidas y daños ocasionados por el calentamiento global en los países en vías de desarrollo. Si estas inversiones se hacen efectivas como una parte de la planificación sostenible global, el volumen de desplazados climáticos se reduciría de forma importante.

martes, 31 de octubre de 2017

NUEVA CIENCIA: ECOHISTORIA

http://tuplanetavital.org/actualidad-planetaria/nueva-ciencia-ecohistoria/



  Por Gabriel Rumor
Viejos álbumes fotográficos, hemerotecas, diarios personales, papeles íntimos en fin, devienen, según la revista Nature, una mina invalorable para los estudiosos de la ecología y la climatología.
Revisando viejos documentos.
Revisando viejos documentos.
Es una empeño de importancia creciente por superar vacíos documentales, que, por ejemplo, va más allá de un reportaje televisivo de hace  algunos años donde una pareja británica se guiaba por las postales turísticas de principios del pasado siglo para saber el lugar exacto en las playas del Mediterráneo, donde aún ahora los bañistas se congregan y, de paso, extravían monedas, joyas y aparatos electrónicos con cuya venta suelen financiar los muchachos sus vacaciones veraniegas.
Se trata de una especialidad de trascendencia   incluso política, cuando algunos líderes mundiales cuestionan la existencia misma del problema climático e infortunadamente carecemos de los registros y estadísticas de suficiente antigüedad que permitirían certificar sin chistar la gravedad de la crisis ambiental.
Fotos deportivas como ésta pueden ayudar a investigar cambios a largo plazo del ecosistema.
Fotos deportivas como ésta pueden ayudar a investigar cambios a largo plazo del ecosistema.
Gran parte de la búsqueda en los archivos históricos se concentra en asuntos de ecología y climatología, dada la preocupación en boga por los efectos del cambio ambiental, pero los avances en la digitalización han permitido también realizar estudios en astronomía y epidemiología, afirma la prestigiosa publicación.En uno de esos estudios recientes, una científica australiana interesada por precisar la fecha de arranque de la pesca del pargo en las costas de su país, cuyos registros eran disponibles apenas a fines de 1980, hurgó en los periódicos nacionales y halló entre 1871 y 1939 más de 270 informaciones que combinadas con la libreta de un pescador y estadísticas oficiales le permitieron calcular el dato con bastante exactitud.
Un barco varado en medio del desierto es una imagen sugerente
Un barco varado en medio del desierto es una imagen sugerente
Son investigaciones pletóricas de sorpresas a condición de poseer el equipo necesario para descifrar documentos que, a menudo, se hallan ocultos en archivos de difícil acceso o presentan retos técnicos que requieren participación de muchos expertos en otras especialidades muy variadas, capaces de detectar sus tendencias y limitaciones.
La cautela ha sido la palabra clave para afianzar esta nueva disciplina en un cuadro histórico mucho más prolongado que la mera existencia vital de los investigadores, extendiéndolo al de numerosas generaciones y adoptando una actitud diferente, como en el caso de astrónomos de una rama novedosa llamada astroinformática, que revisan los hallazgos de antecesores sin telescopio.
La digitalización juega en este proceso un papel notable al incrementar la accesibilidad a los archivos periodísticos, como en el caso de un proyecto que escanea 450 mil imágenes del Harvard College Observatory entre 1885 y 1992; el Venice Time Machine, que a partir de documentos de la mítica ciudad entre los siglos X y XX permitirá estudiar la difusión de la peste en Italia, o el monumental trabajo de la Universidad de Washington en Seattle para escanear un millón de registros meteorológicos de millares de buques entre 1801 y 1983 a fin de mejorar los modelos climáticos.
Una vieja postal puede aportar datos sobre el cambio climático
Una vieja postal puede aportar datos sobre el cambio climático
 Se requiere paciencia de fraile para desentrañar el bagaje informativo contenido en los archivos oficiales, las bibliotecas públicas y las sociedades históricas para determinar, como el historiador sevillano Miguel Clavero, que el rey Felipe II fue responsable en 1558 de la importación desde Italia del cangrejo de río.
Sin descartar, por supuesto, las falsedades incurridas por los cazadores en sus declaraciones impositivas, la incapacidad de los epidemiólogos para establecer las causas de muerte durante las frecuentes epidemias de antaño, o, simplemente, la fantasía contenidas en registros climatológicos como el Setbergsannáll, un manuscrito islandés del siglo XVIII.
En síntesis, la colaboración de historiadores y científicos ha de aportar datos importantes y, a veces, sorprendentes al conocimiento de nuestra civilización y plantea a los investigadores el reto de procurarse el respaldo financiero de instituciones, fundaciones y sociedades filantrópicas, indispensable para embarcarse en búsquedas que pueden parecer, a primera vista, de dudoso interés.
Varsovia octubre 2017.

martes, 4 de julio de 2017

Carencias ambientales, exceso de Constitución.

Por: Alejandro Luy (Portal de desarrollo sustentable)

Los problemas ambientales de Venezuela son bien conocidos por los técnicos del área, y padecidos de manera directa o indirecta por la mayoría de los venezolanos, no importa si habitan en una urbanización del Área Metropolitana de Caracas, en Margarita o San Fernando de Apure.  Temas vinculados al agua, la “basura”, la deforestación o modificación de áreas boscosas, la contaminación de las aguas y del aire, el cambio climático y los riesgos socio-naturales asociados, engloban de manera genérica los retos ambientales de hoy.
Para la atención, disminución o solución de esos problemas es necesario en primer lugar vencer una profunda carencia que es común en diversas áreas de nuestra sociedad tales como la agricultura o la salud.  Esa carencia no es otra que la de datos precisos y confiables.  ¿Cuál es la tasa de deforestación de Venezuela; cuánta agua residual de origen doméstico es tratada antes de verterse en cuerpos de aguas naturales; cuál es la calidad del agua que consumimos; cuánto CO2 produce Venezuela; cuánta basura generamos, cuánto se recicla, cuánto se recoge, cuánto llega a los botaderos de basura?
Al tratar de responder esas y muchas otras preguntas en la actualidad encontramos varias opciones que van desde la falta total de datos, la existencia de información sólida pero de hace 20 años atrás, una cifra de un organismo oficial sacada de un sombrero de mago (nadie sabe de dónde surgió), cifras “huérfanas de autor” en internet o, en el mejor de los casos, una estimación realizada por profesionales.
Es claro que si el diagnóstico está errado, la solución es inútil.  Por tanto, en esencia, ninguna de las anteriores fuentes de datos da certeza para proceder a desarrollar las soluciones necesarias para evitar nuestro deterioro ambiental y garantizar una mejor calidad de vida a los ciudadanos.  Algunas ayudan más que otras, pero está lejos del deber ser.
Esa primera carencia está asociada a una segunda y es la falta de institucionalidad en términos de que los organismos del Ejecutivo solos o asociados a centros de investigación se concentren en la ejecución de una de sus tareas como es el monitoreo de indicadores ambientales y los comuniquen ampliamente para diseñar y ejecutar planes que busquen la solución a las causas del deterioro.  En los últimos tiempos la gestión ambiental gubernamental ha estado guiada por grandes declaraciones y ofertas, junto a escasa acción cuyos efectos son magnificados en sus alcances, tal como ha ocurrido con la Misión Árbol, que pasó de un programa educativo muy valioso a ser la respuesta contra la deforestación y el cambio climático, aunque sus resultados solo se expresan en términos de árboles plantados.
Contrariamente a esas carencias, si hay algo que abunda en el país para la atención del ambiente y su incidencia en la población es legislación; desde la Constitución hasta un amplio – muy amplio pensarán algunos – conjunto de leyes ordinarias se establece el marco jurídico suficiente y necesario para la Venezuela del Siglo XXI.  Esas leyes establecen acciones concretas que el Ejecutivo Nacional debe ejecutar en un plazo determinado, y que en muchos casos no ha realizado.  Dos ejemplos: la Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos del 2009 establece que en dos años debe haber sido formulado un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, y seis años más tarda aun es tarea pendiente; la Ley de Gestión Integral de la Basura de 2010 obliga al gobierno la realización del Plan de Gestión Integral Nacional, y aun nada.  Nuevamente la carencia de institucionalidad y acción se hace presente.
Ignorando estos hechos, caminando entre la irresponsabilidad y la ingenuidad, andan ambientalistas “ecosocialistas” ofreciendo maravillas dentro de una nueva Constitución obviando que – como ha dicho la propia presidente del CNE – la Asamblea Nacional Constituyente “no es una propuesta para resolver asuntos económicos o de otra índole…”.  El ambiente entra en esa “otra índole”.
Se engañan ellos (o quizás no) y engañan a otros que, viendo la situación actual del país, legítimamente están preocupados por el ambiente aunque en su análisis termine culpando al capitalismo de todos nuestros males y no al Ejecutivo Nacional.
Como acertadamente lo señalaron en un comunicado 55 organizaciones ambientales y de derechos humanos y 162 personas, no se necesita una nueva Constitución sino aplicar la vigente, junto a las leyes que en el marco de ella se han aprobado para garantizar la calidad de vida de los venezolanos.
Necesitamos datos, respuestas institucionales, el cumplimiento de la legislación y grandes alianzas para atender los problemas reales.  No una nueva constitución.


Alejandro Luy
26 de junio de 2017

martes, 16 de mayo de 2017

ONG exigen reparación de daños causados por derrame en Trinidad y Tobago





Por: Gilberto Carreño, VITALIS
Sesenta y una Organizaciones No Gubernamentales, entre ellas Vitalis, emitieron este lunes un pronunciamiento de condena y exigencia de resarcimiento de daños,  en relación con el más reciente derrame petrolero registrado en aguas marítimas de Trinidad y Tobago que está afectando las costas orientales de Venezuela, especialmente de los estados Nueva Esparta y Sucre, donde se reporta la muerte de un número no determinado de tortugas.
Entre las playas afectadas por el derrame registrado el pasado 23 de abril y que continúa propagándose por las costas venezolanas, se mencionan: La Caracola, Valdez, El Angel, Punta Ballena, Las Marites, El Agua, Parguito y Guacuco, además de las correspondientes a las islas de Coche y Cubagua, en el estado Nueva Esparta;  las de Güiria, Paria, Isla de Patos, Bahía del Morro de Puerto Santo y Cipara, en el estado Sucre: y de los archipiélagos de  Los Frailes y Los Roques, en las dependencias federales venezolanas.
Según lo informó el biólogo Diego Díaz Martín, presidente de VITALIS, en el documento se denuncia “la gravedad del daño ambiental” causado y se exige, tanto al Gobierno de Trinidad y Tobago como de la empresa Petrorin, causante del desastre, asumir las responsabilidades que les corresponden en el tiempo más perentorio.
Al mismo tiempo, indicó el vocero, se exhorta al Comité de Zona Costera de Nueva Esparta a que investigue a profundidad sobre el alcance de la contaminación por petróleo presente en las áreas marítimas y playas afectadas, e  instan al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a través de su  Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo y Aguas, del Instituto Nacional de Espacios Acuáticos, de Petróleos de Venezuela (PDVSA), de las Fuerzas Armadas, Defensoría del Pueblo y a todos los entes competentes a que garanticen, tanto la preservación de la calidad del agua como la vida de la flora y la fauna de las costas que aún continúan recibiendo parte del petróleo. Todo ello, además de las gestiones de carácter diplomática para hacer valer los derechos del país ante tan lamentable acontecimiento.
Indicó el líder de VITALIS que la situación es tan grave, que ya el hidrocarburo ha llegado al menos a tres parques nacionales de Venezuela: Península de Paria,Turuepano y Archipièlago de Los Roques. “La toxicidad del petróleo es ampliamente conocida, por lo que si no se toman medidas urgentes, las consecuencias serán irreversibles”, agregó Díaz Martín.
También solicitan las ONG firmantes, que se convoque a las organizaciones de la sociedad civil con experiencia en el área ambientalista para aportar alternativas de solución al problema y contribuir con la contingencia y apoyo con otros actores claves.
#LupaAmbientalVE

@ONGVitalis
Mas Informacion: https://en.wikipedia.org/wiki/Petrotrin_oil_spill

domingo, 2 de abril de 2017

Arco Minero del Orinoco: una alarma que activa al país



Publicado el  , por Vitalis en la categoría
Notas de PrensaObservatorio Ambiental de Venezuela: Notas de prensa y entrevistas.
La protesta crece, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, por el respeto a la vida de los pobladores de la región, el resguardo de los recursos naturales y por la propia salud del planeta amenazada,
Gilberto Carreño / Periodista ambiental (Especial del Observatorio Ambiental de Venezuela).
Desde la región geológica catalogada entre las más antiguas en el proceso de formación de La Tierra con las características que hoy conocemos, surge un grito convertido en alarma nacional ante las amenazas que se ciernen sobre un ecosistema del que depende la vida de sus habitantes y la calidad ambiental del país y del propio planeta.
La Guayana venezolana, conformada principalmente por los estados Amazonas y Bolívar, integra lo que es conocida como el Macizo Guayanés en una extensión estimada en más de 430 mil kilómetros cuadrados. En una combinación de maravillas geológicas y de selva tropical únicas  y más extensas del planeta, como los tepuyes y el área que abarca a la cuenca del río Amazonas compartida con otros ocho países de América del Sur, han constituido la fuente principal de riqueza para ese mundo bajo el predominio del desarrollo tradicional basado en la irracional explotación de los recursos de la Naturaleza.
De allí que, siguiendo con una vieja práctica de entrega territorial de los productos mineros de la región, una nueva amenaza contra la calidad de vida sus habitantes hace su aparición el 24 de febrero de 2016, cuando a través del Decreto Presidencial Nº 2.248, se crea lo que comenzó a denominarse “Zona de desarrollo estratégico nacional Arco Minero del Orinoco”, concebida por el Gobierno nacional como “una oportunidad clave para contribuir con el desarrollo económico productivo y social de la nación, salir del rentismo petrolero y lograr un sistema productivo diversificado e integral”.
En la determinación del área de afectación se establece una extensión de 111.000 Km2, equivalente al 46% del estado Bolívar, donde se ubica geográficamente, y abarca a 10 de los 11 municipios de esta entidad, afectando prácticamente a toda su población, predominantemente a los pueblos indígenas que los ocupan desde tiempos ancestrales, pese a ser teóricamente beneficiario su territorio de figuras de Áreas de Régimen de Áreas de Administración Especial (ABRAE), bajo modalidades de reserva de biósfera, reservas forestales, parques nacionales y zonas protectoras de cuencas, entre otras.
Indígenas activan la alarma
leer mas: http://www.vitalis.net/2017/03/arco-minero-del-orinoco-una-alarma-activa-al-pais/ 

Video recomendado: http://www.arcominerodelorinoco.com/