martes, 24 de agosto de 2010

La crisis de la basura es decisión ciudadana

Reina la basura en la otrora ciudad de los techos rojos, la decisión de cambiar esta realidad está en las manos de quienes hacen que la ciudad este como este, es decir, en los ciudadanos.
MARCIAL BARRIOS
Los últimos tiempos se han destacado por ser convulsionados y llenos de problemas que convergen como la energía, la movilidad y los desechos sólidos, entre otros. ¿Pero cómo podemos intervenir como individuos para palear esta situación?
El origen de cada producto que termina desechado en la calle, monte o barranco es siempre un producto deseado y “necesario” para la vida humana, es decir que todo desecho es responsabilidad de cada individuo.
Entendiendo la responsabilidad de la contaminación como algo propio de cada individuo sin dejar atrás la responsabilidad de quienes producen estos productos, es necesario para enfrentar el problema como algo personal y necesario.
Imaginemos por un instante que la mitad de los casi 30 millones de pobladores de Venezuela comiencen a separar los desechos sólidos orgánicos de los inorgánicos, es decir, colocar al menos un kilo semanal de estos desechos, ya sea para hacer abono para las plantas, compost, para colocarlos en las matas de balcones, jardines, parques o cualquier planta que pueda abonar. Si este sueño, de lograr que la mitad de los pobladores evitara cuatro kilos al mes de desechos orgánicos se diera, estaríamos hablando de 60 millones de kilos de basura, o 60 mil toneladas lo cual equivale al menos unos 10 mil viajes en camiones que se evitarían. Es decir unos 10 mil vehículos menos circulando en el tráfico, menos combustible gastado, menos contaminación, entre muchas otras cosas.
Es decir que la simple decisión individual de colocar 4 kilos al mes de desechos orgánicos, puede tener un gran impacto positivo en el ahorro de energía, la movilidad y evita la presencia de basura en las calles que además de ser antiestética, es contaminante y una amenaza para la salud y la ecología. Con pequeñas acciones podemos cambiar nuestro entorno.
La decisión está en tus manos, al impulsar estas ideas, y desarrollarlas es la meta para que no depositemos nuestra responsabilidad individual en compañías que no tienen la capacidad operativa para resolver estos problemas.
El Movimiento Ecológico de Venezuela desde su creación ha impulsado la necesidad de impulsar líderes con sensibilidad ecológica que puedan influir en la educación y en las decisiones que hagan de Venezuela un país sustentable. También es una decisión individual el elegir candidatos que impulsen ideas limpias de paz y progreso.

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