lunes, 17 de agosto de 2009

Azoteas blancas y frescas para combatir el calentamiento del planeta




al reflejar más de 80% del calor del sol hacia la atmósfera se reducen el efecto de ganancia térmica y ahorran entre 15 y 20% del consumo eléctrico de los aires acondicionados.

Por: Antonio Toca Fernández / Excélsior
http://www.circuloverde.com.mx/artman2/publish/experto_construccion/Azoteas_blancas_y_frescas.shtml
Aug 10, 2009 - 12:32:16 PM

La propuesta que hizo recientemente el secretario de Energía de EU, Steven Chu, premio Nobel de Física, en una reunión celebrada en Londres, que fue convocada por la Royal Society y la Universidad de Cambridge, es muy simple: si se quiere ayudar a combatir el calentamiento del planeta, una solución que se puede multiplicar por millones es que las azoteas de los edificios sean blancas. La justificación para esa propuesta es que al eliminar el color negro en los pavimentos de las calles y en los techos, se evita el sobrecalentamiento de los edificios, se reducen los costos de energía eléctrica para enfriarlos artificialmente y se disminuyen las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

El evento reunió a 60 expertos científicos y 20 premios Nobel para tratar sobre el cambio climático global, y sus recomendaciones son un antecedente para otra reunión internacional que se realizará al final del año en Dinamarca. Los senadores y los diputados del Partido Verde deberían aprovechar esa oportunidad para ir a Europa, con cargo a nuestros impuestos, para copiar lo que no se les ocurre; así por lo menos el país se podría beneficiar algo con sus viajes inútiles.

Los efectos benéficos de esa propuesta se pueden resumir en tres niveles:

En el planeta: se ha calculado que si 100 grandes ciudades promovieran la conversión de sus azoteas, pintándolas de blanco, la reducción de gases CO2 en la atmósfera sería equivalente a que todos los vehículos del mundo dejaran de contaminar durante 11 años. La superficie total construida que ocupan las ciudades en el planeta sólo es de tres por ciento. Sin embargo, el aumento del proceso de urbanización ha hecho que la superficie oscura de las calles y azoteas absorba más calor solar y agrave el efecto de invernadero.

En la ciudad: las calles ocupan 35% de la superficie de las urbes y las azoteas 25 por ciento. Por eso, cambiar su color es fundamental para reducir el efecto de radiación de calor. El programa de techos blancos y frescos ya está vigente en los estados de California, Florida y Georgia; y varias ciudades como Houston, Chicago y Salt Lake están por aprobarlo. En México teníamos una tradición de ciudades blancas, como Mérida, que se perdió. La aplicación de impermeabilizantes con productos derivados del petróleo cubrió de negro las azoteas y aumentó el calor por radiación en verano. Sólo pintándolas otra vez de blanco o cubriéndolas con jardines, podremos eliminar los efectos negativos de la radiación térmica.

En las construcciones: las azoteas blancas contribuyen a reducir el calentamiento global, al reflejar más de 80% del calor del sol hacia la atmósfera. Reducen el efecto de ganancia térmica que hace que grandes áreas en las ciudades se calienten en verano y, además, mantienen más fresco el interior de los edificios y ahorran entre 15 y 20% del consumo eléctrico de los aires acondicionados.

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