jueves, 28 de junio de 2012

Rio+20 muestra las caras de la moneda



Marcial Barrios

La conferencia de Rio+20 ha dejado un vacio en las intensiones de las economías verdes y esto se debe a que pareciera que los países no están dispuestos al cambio de paradigma que se forja en nuestra humanidad.

Son muchos los detractores de la economía verde y entre ellos está la corriente del gobierno venezolano que denuncia la existencia de un supuesto capitalismo disfrazado y que atenta contra la soberanía de los países.

Sin embargo la postura de Venezuela es más bien en defensa a su único medio de subsistencia basado en la economía petrolera que vive irremediablemente del capitalismo y el consumismo. Sin duda una paradoja para aquellos que esgrimen constantemente palabras contra el capitalismo.

La estrategia política de Venezuela se basa en su mayoría en la producción de petróleo y en la proyección del país como una potencia energética en la zona. Lo cual demuestra una lejanía con los intereses de las economías verdes y con las propuestas ecológicas que vienen creciendo en el mundo.

Los representantes del Movimiento Ecológico de Venezuela, encabezados por Manuel Díaz, dejaron en claro en Rio+20 la necesidad de enfocar el futuro de Venezuela a los problemas ambientales que vienen agudizándose de forma alarmante y direccionar el futuro a las energía renovables, a la educación ambiental y a replantear la estrategia energética que se basa en el principal producto de contaminación por CO2, como lo son los combustibles fósiles.

Manuel Díaz recalcó que “El Coordinador del Movimiento Ecológico de Venezuela, dijo que "el cierre en falso" de la Río+20 pone en evidencia "la falta de voluntad política" de los gobernantes que, según él, insisten en el "enfoque equivocado" de apostar todas las fichas al crecimiento económico.”

Es decir que la visión de crecimiento económico sin desarrollo equitativo en medio de una sociedad donde las desigualdades crecen día a día y donde los recursos naturales desaparecen directamente proporcional a la codicia humana, desenfocan el porvenir saludable que los ecologistas piden a gritos en el mundo.

En Venezuela hay vientos de cambio y suenan las campanas de un nuevo enfoque en las dinámicas del país, seguir impulsando la políticas verdes enmarcadas en la soberanía nacional son la clave para que nuestros recursos más importantes se mantengan por siglos y dejemos atrás el lastre que la economía petrolera ha sembrado en nuestro país.

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