martes, 14 de mayo de 2013

Entregó su alma al Creador Montillana

Mi amigo Montillana, psudonimo como firmaba los lienzos que pintaba con pasión. Pasó junto a un grupo muy interesante por las Aulas de la Universidad Cecilio Acosta en Mérida días de estudio y reflexión. Siempre con la llama viva de la alegría y la perseverancia, denotaba con su estilo jovial y único, la sabiduría que dan los años y las muchas vivencias que había tenido, las expresaba con apertura y humildad.
Aquel gran amigo de mis estudios en Mérida, cruzó hace una semana al eterno valle de las almas buenas, y llevará "la verde vela que acompaña las almas" como dijo algún día Mariano Picón Salas en su obra "Viaje al amanecer". Seguramente estará hablando y pintando la fascinación de las cumbres andinas y los querubines que lo han de guiar en su viaje al eterno.
Aunque lo conocí formalmente a los 32 años de edad, ya sus cuadros eran parte de mi temprana juventud y los vi desde la casa natal de mi padre -hoy Posada de Chachopo- donde mi tía Carmen  Barrios de Sivoli abría sus puertas a los huéspedes para mostrar una galería viva de las artes de Montillana. Gallos de pelea, paisajes del páramo con gran sensibilidad ambiental, y otros motivos formaban parte del legado artístico que con un manejo del color de tipo impresionista dejaban a los turistas prendados, y sin dudarlo llevaban sus obras como recuerdo de aquellos parajes hermosos.
Angel, le pregunte una vez, ¿por qué te pusiste Montillana? Bueno poeta -como me decía- porque Montilla es muy común en estas tierras, por eso mezcle mi nombre con el apellido y salio, Montillana.
Paso una década casi y logramos al fin graduarnos, a pesar que yo me había mudado a Caracas, en el Acto de Grado nos conseguimos de nuevo en Maracaíbo, ese 6 de Octubre de 2011 vimos al fin el día de la graduación y celebramos como grandes amigos que desde hacia tiempo no se encontraban! 
Un hombre que deja una obra artística prolija y sin duda un amante del arte y su familia.
Que Dios te tenga en la gloria colega periodista, seguiré releyendo tus libros y evocando aquel texto que nos dedicaste con tu firma, "Memorias del hijo pródigo"
Que la paz de Cristo abrigue tu alma y  las almas de tu familia y amigos.
QEPD
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