domingo, 4 de mayo de 2008

CAMINAR EN EL MÍTICO TAJ MAHAL




http://doblevia.eluniversal.com/2007/09/21/dbvia_art_escapadas_21A1050079.shtml
Marcial Barrios


Aquel día soleado en la ciudad de Agra, luego de cruzar la primera entrada que flanquea el edificio del Taj Mahal, sentí aligerarse mis pasos y una fuerte emoción surgió justo cuando entré al magnifico segundo portal, donde apareció, al fondo de una larga fuente central, una estructura mítica de cuentos y fantasías.
La gran multitud, que camina sobre los mármoles predominantemente blancos, deja fascinar sus ojos ante la increíble calidad del trabajo del Taj Mahal, donde destaca la caligrafía árabe que plasma pasajes del Corán.
Las frases están perfectamente incrustadas en cuarzo opaco sobre la fachada frontal, la cual hace de marco de entrada al gran mausoleo que fue construido entre los años 1631 al 1654 por el emperador musulmán Sha Jahan de la dinastía Mogol, en honor a una de sus mas queridas esposas: Arjumand Bano Begur, quien murió dando a luz. La construcción de este lugar se debió al gran amor que, sin duda, el emperador le profesaba.
Al final de la fuente existe un lugar donde se dejan los zapatos y se procede a caminar descalzo rumbo al interior de la sala central, donde sobre mosaicos, gemas y detalles de orfebrería meticulosos se pueden observar los dos cenotafios o tumbas del emperador y su querida esposa, exquisitamente tallados con piedras preciosas y donde se respira un aire de magnificencia espiritual e imperial.
La impresionante cúpula, que corona a esta joya arquitectónica de varios edificios, se realza desde la impetuosa vista del Fuerte Rojo, desde donde el emperador veía sentado en una pequeña plataforma al monumento funerario. Según cuentan, el Sha Jahan pasaba largos momentos del día observando con lánguida mirada los recuerdos que quedaron colgados en esta obra mogola que, sin duda, coronó por su magnificencia la muestra de amor de aquel descendiente del gran Temür o Tamerlán -comandante de las primeras tribus nómadas que tomaron el poder en la parte norte de India en el siglo XIV-.
No es difícil dejar un suspiro al retirarse de esta imponente estructura de arte, que representa un imperio, pasión, lujos y sueños.

1 comentario:

Yohama Caraballo dijo...

Marcial, Tu óptica transcultural del ser humano, es lo que te permite ver lo que otros no vemos...

Mil Felicitaciones por construir otro medio para plasmar tus ideas!

Mucho Exito
Yohama Caraballo