domingo, 4 de mayo de 2008

CORONANDO RORAIMA



http://www.picobolivar.com.vesalio/ un reportaje que hice de Roraima, pagina 8, 14-10-07

Marcial Barrios






El parque nacional Canaima es el segundo parque más grande de Venezuela con alrededor de tres millones de hectáreas, en éste se encuentran las formaciones rocosas denominadas Tepuy, que significa “cerro” o “montaña, en el lenguaje pemón, propio de los habitantes de la zona. Y gran cantidad de plantas carnívoras



Más de dos días nos tomó llegar desde Caracas a la entrada del monumental parque nacional Canaima, viajando a través de las carreteras venezolanas junto a mi hermano Oscar. Un viaje que tenía como finalidad coronar lo más alto de Roraima. Este parque nacional, situado en el Macizo Guayanés, guarda uno de los más fantásticos y antiguos lugares del mundo, como lo es la Gran Sabana. En esta larga planicie se ven como nacidos de la tierra, las espeluznantes cumbres de las mesetas o Tepuy, caracterizadas por la verticalidad semejante a una pared colosal. A su alrededor el paisaje es adornado por morichales arbustos y un suave manto verde de hierba que se pierde de vista. Un contraste fascinante que inspira el mayor de los respetos a la naturaleza. A lo largo de la carretera las oscuras y misteriosas aguas de los ríos Kamoiran, Kama y Aponwao, acompañan la jornada luciendo sus grandes saltos. Parador obligado del excursionista, antes de llegar a la población de Santa Elena de Uairén, en el extremo sur de Venezuela, a escasos kilómetros de la frontera con Brasil. A la mañana siguiente tomamos los rústicos de la compañía Back Packers Tour, en dirección al punto de partida de nuestra travesía, en el puesto de Inparques de Paraitepui, desde donde comenzamos una caminata por la ondulada sabana junto a los guías pemón, y una fuerte lluvia que acompañó el trayecto de casi cuatro horas y unos doce kilómetros hasta río Tek, el segundo campamento. Donde luego de una deliciosa comida, esa noche reposamos en las carpas bajo el incesante golpeteo de las gotas de lluvia. No fue sino hasta la mañana siguiente, cuando dos inmensas murallas rocosas aparecieron frente a nosotros: Roraima, el fantástico tepuy, llamado también “la madre de todas las aguas”. Junto a Kukenan o Matawi Tepuy, saludando con su imponente salto de agua, semejante a una blanca cola de caballo y reconocido por su altura de caída libre de 610 metros; como el cuarto salto más alto del mundo. Estos dos colosos de vertiginosos farallones nos daban la bienvenida engalanados con sus elegantes coronas de nubes en las cimas. Entre el segundo y tercer día de la excursión, la dificultad y el cansancio comenzaron a hacerse presentes, tras el cruce de los caudalosos ríos Tek y Kukenan, siempre con la ayuda de nuestros inolvidables guías pemón: Simón y Rey, así como también Elio, de origen piaroa. Finalmente, tras la fuerte caminata, después de haber cruzado ríos, cascadas, fuertes pendientes y “mil” picadas de una especie de jején “sobrealimentado” llamado Puri Puri. Llegamos a la cumbre de Roraima, un lugar de silencio sepulcral, y de aspecto paramero, con formaciones rocosas que hacen pensar que uno se encuentra en un lugar extraterreno. En el transcurso de los dos días siguientes, nos alojamos en unas cavidades llamadas “Hoteles”, donde se colocó el campamento para resguardarnos de la incesante lluvia, los guías se dieron a la tarea de mostrarnos las especies propias de la cima del tepuy, como la curiosa ranita negra (O. quelchii) del tamaño de una falange de un dedo humano, de antigüedad comparada con los dinosaurios, así como la gran cantidad de plantas carnívoras que se alimentan de pequeños insectos, endémicas tan sólo de las altas planicies de los tepuy. Uno de los aspectos más impactantes es el caudal de agua que se consigue en el tope del Tepuy, siendo estos las nacientes de grandes ríos como el Kukenan y el Arabopó, ríos que con el paso de los tres millones de años que tiene esta tierra aproximadamente, han esculpido alucinantes formas en las rocas, grietas y laberintos e innumerables trampas naturales, que hacen un entorno poco recomendable para un excursionista que quiera aventurarse solo. Los últimos dos días de la excursión los dedicamos a caminar de regreso, llevando en la mente uno de los recuerdos más alucinantes que el humano pueda tener de un lugar en este maravilloso planeta Tierra, que tanto debemos proteger y cuidar.

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